17 de diciembre de 2010

Tucker Martine - Broken Hearted Dragonflies: Insect Electronica from Southeast Asia (2005)

Imaginen sonido infinitamente sincrónico. Ésta música taladrará sus neuronas. Mi experiencia fue: primero energía, de una forma curiosa, un especie de cosquilleo, casi comezón, en la corteza cerebral en algunas zonas nada más; después, como a los 30 minutos del disco, jaqueca, no muy intensa: ya que terminó el disco no tardó ni diez minutos en quitarse.
El concepto es muy simple, se grabaron insectos en su habitad, Laos Tailandia, y se combinaron con sonidos de alta frecuencia.
La verdad si están esperando música no lo bajen, esto es una experiencia auditiva, más que parecerse a algún género, se parece al I-Doser. (Sobre la funcionalidad de esta droga auditiva hay un largo debate: según lo que he leído y experimentado sólo algunas dosis sirven, algunas sólo con esfuerzo y concentración. Mi experiencia más intensa de esta droga sonora fue con la dosiss "Hands of God" después de haber fumado por un buen rato marihuana: era como ver por dentro. Y si alguien quiere abrir el debate en los comentarios estaré gustoso de continuarlo)


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